Si hay un
día perfecto para compartir una receta de Jamie Oliver is hoy.
Hoy el
mundo bloguero relacionado con la comida se junta para dedicarlo a cocinar y
compartir, a enseñar una técnica básica, a concientizarnos sobre cómo comer
mejor, o a todo lo anterior.
En el trabajo, desde las casas, a través de los
blogs, en los colegios, todos nos unimos para desparramar la necesidad de comer
mejor y aprender a nutrirnos, literal y figuradamente.
Acá en
buenos aires, yo participo con Noelia, de ArNórdica, que sponsorea éste día. Ella va a estar paseando por todos los blogs que participamos con ella, juntando nuestras recetas y tratando de que este mensaje llegue a todos los que se pueda.
Este pan
es casi una receta básica. Digo casi porque lleva semolín y cerveza, y a
algunos les parecerá una extravagancia, no tanto por los ingredientes que se
consiguen fácilmente, la cerveza se puede usar cualquiera y el semolín en casi
todas las dietéticas, sino porque una receta básica de pan es harina, agua,
levadura y sal.
Usen
harina y agua en lugar de la cerveza y semolina y ya está. Un pan simple para
no sólo bollos como hice hoy, sino que también se pueden hacer pizzas, flautas,
baguettes o lo que quieran.
Pero no escatimen con la cantidad de sal que dice la receta o les van a quedar un poquitín sosos. Pequen de mucha y no de poca.
Esta
receta es del primer libro de Jamie Oliver, The Naked Chef, el que lo lanzó a
la fama, hace ya muchos años. A mi me lo regaló mi hermano cuando volvió a la Argentina después de
vivir unos cuantos años en Londres. Este pan lo tengo marcado desde el
principio y las variantes son muchas, aunque es la primera vez que lo hago con
cerveza.
Anímense a hacer pan en casa, a meter las manos en la harina e ir descubriendo la textura y flexibilidad que tiene que tener una masa. Esta receta es increiblemente versátil. Hasta pueden usar un poco de harina integral en lugar del semolín. Y si tienen alguna duda, pregunten!
La pizza
que se puede hacer con esta masa es muy buena, ya la voy a postear pronto.
Ahora los
dejo con éstos bollos que son hiper blandos por dentro y bien crocantes por
fuera. Increíbles para comer con una pasta y mojar la salsa que queda en el plato. Algo que no me enseño mi mamá...
| Antes de leudar por última vez |
PAN DE CERVEZA
de The Naked Chef, por Jamie Oliver
Rinde 12
bollos
Ingredientes
20g
levadura seca o 30g levadura fresca
30g (2
Cdas) azúcar o miel
625ml
cerveza apenas tibia (yo usé Stella Artois)
500g
harina 000
500g
semolín de trigo (o semolina)
30g sal
Modo de Preparación
Si la
levadura es seca e instantánea se agrega directamente con la harina. Si es
fresca o seca y activa (no es lo mismo que instantánea), hay que ponerla en un
bowl chico con una taza de líquido (que se descuenta del total) y el azúcar o
miel. Dejar unos minutos hasta que espume y usar en la receta.
En un
bowl grande poner harina, semolín y sal. Mezclar con las manos un poco y hacer
un hueco en el centro. Agregar la levadura y el resto del agua. Con una cuchara
de madera o con las manos, ir mezclando los ingredientes del centro mientras
que se va agregando la harina de los costados. Cuando empieza a unirse, volcar
todo sobre una mesada limpia.
Tener a
mano harina extra y cerveza o agua.
Ir
juntando el bollo con las manos. Si está muy seco todavía, ir agregando más
líquido de a cucharadas hasta que todo se una y quede tosco pero en un bollo.
| Tuve que agregar un poquito más de cerveza |
| Apenas se forma el bollo, antes de empezar a amasar |
Amasar
durante 5 minutos por lo menos, hasta que la masa esté elástica y lisa. Para
lograr esto usar la palma de la mano para estirar la masa hacia arriba,
mientras se sostiene la parte inferior del bollo con la otra mano. Ir girando
la masa y repetir el movimiento.
Una vez
que el bollo quedó firme pero maleable, ponerlo dentro de un bowl limpio,
cubrir con papel film y dejar leudar en lugar templado hasta que duplique su
volumen, una hora más o menos.
| Listo para leudar por primera vez |
Volcar
otra vez la masa sobre la mesada limpia, aplastar con la palma de la mano para
desgasificar y dividir en 12 porciones iguales. Lo más fácil es pesarla y
calcular cuánto tiene que tener cada bollo, o hacer como yo que lo hago a ojo y
alguna queda un poquito más grande que otro.
Tener
listas dos moldes redondos con harina de maíz o avena en el fondo.
Tomar
cada porción de masa, aplastala y vover a unirla hacia el centro, presionando
para que se una bien y se cierre. Darla vuelta y, cubriéndola con toda la mano,
hacer movimientos circulares para lograr que tome forma redonda. Repetir con
todos los pedazos de masa.
Ir
acomodándolos en los moldes, 1 en el medio y 5 alrededor.
Espolvorear
apenas por arriba con harina, tapar con un repasador limpio y dejar leudar
hasta que casi dupliquen su volumen, más o menos 1 hora. Si tienen lugar a los
costados van a expandirse más que subir, pero igual están listos para hornear.
Unos 20
minutos antes, prender el horno en 220ºC. Si tienen un rociador de agua
ténganlo a mano, sino no importa. Yo uso uno que compré en el vivero, con tapa
a rosca (como el de los artículos de limpieza).
Abrir la
puerta del horno, rociar con agua unas cuatro o cinco veces y enseguida poner
los moldes adentro. Cerrar rápido la puerta para que no se vaya el vapor. A los
5 minutos, rociar dos o tres veces otra vez, abriendo la puerta del horno lo
menos posible.
Hornear
unos 20 a
25 minutos, hasta que la corteza está dorada, seca y suene hueca cuando la
tocan con los nudillos de la mano.
Desmoldar
sobre una rejilla de metal y dejar enfriar.
Se pueden
congelar bien envueltos.





